Código ISSN 2588-0551  
DOI:  
Artículo de Revisión:  
Impacto de la altitud en la aparición y progresión del cáncer de piel: Consideracines para  
zonas geográficas de gran altitud  
Impact of Altitude on the Onset and Progression of Skin Cancer: Considerations for High-Alitude  
Areas  
a
*
Acceso abierto  
a
iD Daniela Zhapán Sisalima b, danizhapan98@gmail.com  
iD Sara Domínguez Ortega a, dominguez.ortega.99@gmail.com  
iD María Belén Segura Sangucho a, mabe10@outlook.es  
Citación  
Alvarez JS., Jaramillo DS.,  
Sisalima D., Domínguez S.,  
Segura M. Impacto de la altitud  
en la aparición y progresión del  
cáncer de piel: consideraciones  
para zonas geográficas de gran  
altitud. INSPILIP 2024, Vol. 8,  
Número 26  
a. Escuela de Medicina, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad de Cuenca, Cuenca, Ecuador.  
b. Escuela de Medicina, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Católica de Cuenca, Cuenca,  
Ecuador.  
Revista científica INSPILIP.  
Volumen 8, Número 26;  
*Correspondencia: Javier Santiago Alvarez Guachichulca; Email: md.javier1997@gmail.com  
Septiembre - Diciembre 2024.  
Identificación de la responsabilidad y contribución de los autores: JS-AG: conceptualización,  
curación de datos, análisis formal, investigación, metodología, recursos, software, supervisión,  
validación, visualización, redacción (borrador original), revisión y edición del manuscrito final. DS-  
JA: curación de datos, análisis formal, investigación, metodología, recursos, software, supervisión,  
validación, visualización, redacción (borrador original), revisión y edición del manuscrito final.  
D-ZS: curación de datos, análisis formal, redacción (borrador original), revisión y edición del  
manuscrito final. S-DO: curación de datos, análisis formal, redacción (borrador original), revisión  
y edición del manuscrito final. MB-SS: curación de datos, análisis formal, redacción (borrador  
original), revisión y edición del manuscrito final.  
El autor declara estar libre de  
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Fecha de ingreso: 04/03/2024  
Fecha de aprobación: 04/09/2024  
Fecha de publicación: 05/09/2024  
Resumen  
Fundamentos: el cáncer de piel representa una carga significativa de  
enfermedad a nivel mundial. Pocos estudios han abordado la asociación  
del cáncer de piel con la exposición crónica a la altitud. El objetivo de esta  
revisión narrativa de la literatura fue describir cuál es el efecto de la altitud  
en la aparición y progresión del cáncer de piel y plantear recomendaciones  
de fotoprotección para dichas zonas geográficas. Métodos: se realizó una  
búsqueda bibliográfica exhaustiva en PubMed, Scopus, SciELO y LILACS,  
en español e inglés, de investigaciones publicadas desde 2019 hasta 2024.  
Se seleccionaron 48 trabajos, y se incluyeron otras aportaciones relevantes.  
Resultados: la altitud se ha identificado como un factor que influye en la  
exposición a la radiación ultravioleta y, por tanto, en la aparición y progresión  
del cáncer de piel. Sin embargo, esta relación es compleja y contradictoria  
dada la influencia de otros factores extrínsecos, intrínsecos y mecanismos  
de adaptación. Algunos estudios han observado un aumento del riesgo,  
incidencia y mortalidad del cáncer de piel a mayor altitud. No obstante, otros  
estudios han encontrado resultados diferentes. Las medidas de protección y  
afectación  
a
terceros, tampoco  
el INSPI como entidad editora,  
ni el Editor, la responsabilidad  
de la publicación es de absoluta  
responsabilidad de los autores.  
Patricio Vega Luzuriaga  
EDITOR EN JEFE  
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Revista científica INSPILIP - Volumen 8 - Número 26 - Septiembre - Diciembre 2024  
Código ISSN 2588-0551  
prevención contra el cáncer de piel en áreas de alta  
altitud no difieren de las recomendadas para otras  
zonas, pero se recomienda hacer mayor énfasis en  
estas.  
altitude be systematically included as a variable  
in epidemiological studies, with the aim of  
improving preventive and therapeutic approaches  
for populations residing in high-altitude areas.  
Keywords: Altitude. Skin Neoplasm. Melanoma.  
Primary Prevention (Source: MeSH NLM).  
Conclusiones: es necesario realizar más  
investigación para comprender la relación  
entre altitud y cáncer de piel. Se recomienda  
incluir la altitud como variable en los estudios  
epidemiológicos para mejorar las estrategias  
preventivas y terapéuticas en áreas de alta altitud  
geográfica.  
Introducción  
El cáncer de piel es el décimo séptimo cáncer más  
comúnmente diagnosticado a nivel mundial (1). Se  
clasifica en cáncer tipo melanoma y no melanoma  
(2). Por si solo, el melanoma cutáneo es la forma  
más agresiva y letal (3). En 2020, se estimaron  
más de 1.5 millones de casos de melanoma  
cutáneo. De estos, se diagnosticaron alrededor de  
325 000 casos nuevos y se identificaron 57 000  
muertes (1,4). Por otro lado, el cáncer de piel tipo  
no melanoma mostró un comportamiento similar  
(1). Es así que, se estima que para el año 2040,  
en términos de incidencia y mortalidad, la carga  
global de la enfermedad aumente en un 50 y 68  
%, respectivamente (4). En general, el diagnóstico  
del cáncer de piel se basa en la observación de  
lesiones sugestivas (p.ej.: pápulas, manchas,  
parches, etc.), en dependencia de su ubicación,  
textura, tamaño, color, forma, bordes y cambios  
recientes. Su tratamiento, evolución y pronóstico  
dependerán de la inmediatez del diagnóstico (2).  
Palabras clave: Altitud. Neoplasias cutáneas.  
Melanoma. Prevención primaria (Fuente: DeCS  
BIREME).  
Abstract  
Introduction: skin cancer is recognized as a  
substantial global health burden. However, the  
association between chronic exposure to high  
altitudes and the development of skin cancer  
has been scarcely investigated. This narrative  
literature review aims to describe the impact  
of altitude on the onset and progression of skin  
cancer while providing recommendations for  
photoprotection in these geographical regions.  
Methods: a comprehensive literature search was  
performed using PubMed, Scopus, SciELO, and  
LILACS databases, in both Spanish and English,  
for studies published up from 2019 to 2024. A  
total of 48 studies were selected, with additional  
relevant contributions considered.  
El cáncer de piel tiene una etiología compleja  
y multifactorial. La exposición a la radiación  
ultravioleta (UV) es el principal factor etiológico  
modificable para la génesis del cáncer de  
piel (5). Otros factores de riesgo intrínsecos  
incluyen la edad, sexo, fototipo cutáneo de  
Fitzpatrick, obesidad, tabaquismo, antecedentes  
familiares o personales de cáncer de piel o  
xeroderma pigmentoso. Además, antecedentes  
personales de quemaduras solares y lesiones  
precancerosas, uso de camas de bronceado,  
estado de inmunosupresión y administración de  
ciertas drogas y medicamentos (6). También, se  
ha abordado la influencia de factores ambientales  
como la temperatura, altitud, latitud, cambio  
climático, contaminación ambiental, exposición  
Results:altitudehasbeenidentifiedasadeterminant  
of increased exposure to ultraviolet (UV) radiation.  
However, this relationship is complex and has been  
characterized by contradictory findings due to the  
influence of both extrinsic and intrinsic factors,  
as well as individual adaptation mechanisms.  
Several studies have reported a heightened risk,  
incidence, and mortality of skin cancer at higher  
altitudes. Nevertheless, conflicting evidence has  
also been presented in other investigations. The  
recommended photoprotection and prevention  
strategies for skin cancer in high-altitude regions  
align with those advised for other areas, although  
an increased emphasis on these measures is  
suggested in higher elevations.  
a
arsénico, metales pesados, entre otros  
(6,7). Desde el punto de vista experimental,  
epidemiológico y de salud pública, pocos estudios  
han abordado la asociación del cáncer de piel  
con la exposición crónica a la altitud en países y  
regiones de alta incidencia de ésta enfermedad (4).  
Conclusions: further research is warranted to  
elucidate the relationship between altitude and the  
incidence of skin cancer. It is recommended that  
Por tal motivo, a partir de la evidencia disponible,  
el objetivo de la presente revisión narrativa de  
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rayos cósmicos, rayos gamma, rayos X, espectro  
visible, radiación UV y radiación infrarroja (9). El  
dañosolarcutáneoestáinducidomayoritariamentepor  
acción de la radiación UV. Sin embargo, la radiación  
infrarroja actúa sobre la dermis desnaturalizando las  
proteínas y afectando a los fibroblastos, produciendo  
el envejecimiento prematuro de la piel. El espectro  
de luz visible también influye en la formación  
de especies reactivas de oxígeno o radicales  
libres que provocan eritema, fotoenvejecimiento,  
hiperpigmentación, fotodermatosis y daño indirecto  
del ácido desoxirribonucleico (ADN) (10).  
la literatura fue describir cuál es el efecto de la  
altitud en la aparición y progresión del cáncer de  
piel, y plantear potenciales recomendaciones de  
fotoprotección para zonas de gran altitud geográficas.  
Métodos  
Se realizó una revisión narrativa de la literatura  
sobre la altitud y cáncer de piel, con la finalidad  
de dar respuesta a la siguiente pregunta de  
investigación: ¿cuál es el efecto de la altitud en la  
aparición y progresión del cáncer de piel? Al tratarse  
de un estudio de bases secundarias, éste trabajo de  
investigación no requirió de la aprobación de un  
comité de bioética.  
La radiación UV provoca daños en el ADN y  
mutaciones genéticas, que posteriormente se  
manifiestan como neoplasias cutáneas. Varios  
factores influyen en la cantidad de radiación UV que  
llega a la superficie terrestre, incluido el agotamiento  
del ozono, la latitud, la altitud y las condiciones  
climáticas (5). Entre los factores asociados con la  
exposición a la radiación UV, se ha estimado que la  
altitud contribuye a un incremento de emisiones del  
10 al 12 % por cada 1000 metros sobre el nivel del  
mar (m.s.n.m). Durante el invierno, la exposición  
diaria total a la radiación UV puede aumentar hasta  
un 32 % por cada 1000 m.s.n.m. A partir de los  
700 m.s.n.m la dosis eritemática diaria aumenta de  
forma exponencial a medida que se asciende (11).  
La reducción de la cobertura de nubes conduce a  
una mayor exposición a los rayos UV. Las altitudes  
más altas se correlacionan con un riesgo elevado de  
quemaduras solares debido a una capa más delgada  
de protección atmosférica de la Tierra. Una mayor  
proximidad al ecuador da como resultado una  
exposición más directa a la radiación UV proveniente  
del sol (12).  
Para ello, se realizó una búsqueda bibliográfica  
exhaustiva en PubMed, Scopus, SciELO y LILACS,  
tanto en español como inglés, publicados desde  
2019 hasta 2024. Se incluyeron artículos originales,  
revisiones no sistemáticas y sistemáticas de la  
literatura, casos clínicos y extractos de libros. Las  
palabras claves (DeCS y MeSH) utilizadas fueron  
altitud, neoplasias cutáneas, melanoma y demás  
términos del tesauro. Se buscaron también de forma  
independiente estudios sobre la carga global de la  
enfermedad, guías de práctica clínica y estudios  
sobre prevención del cáncer de piel, y archivos  
históricos.  
Se obtuvieron 381 resultados. A continuación,  
se descartaron los elementos duplicados. Luego,  
teniendo en cuenta el título, se seleccionaron  
los estudios relevantes y se descartaron aquellos  
relacionados a los efectos de la exposición aguda a  
la altura y otros sobre deportes extremos, aviación y  
mal de altura.  
Cuando el índice UVes 2 o menos, hay poco o ningún  
riesgo de sufrir quemaduras solares, excepto en  
personas patológicamente fotosensibles. Con índices  
UV de 3 a 4 en la piel, los tiempos de exposición  
deben ser de aproximadamente una hora en pieles  
blancas no aclimatadas antes de que sea necesario  
usar fotoprotección. Los tiempos de exposición antes  
de que se necesiten medidas protectoras se acortarán  
a medida que el índice UV aumente hacia 9-10, y  
a partir de índices de 11 o más puede producirse  
eritema retardado con tan solo 10 minutos de  
exposición sin protección (13). La exposición a los  
rayos UVA, con longitudes de onda de 320-400 nm,  
y a los rayos UVB, con longitudes de onda de 295-  
320 nm, puede provocar quemaduras solares y daño  
genético. Los rayos UVA causan oxidación, mientras  
que los rayos UVB son absorbidos directamente  
3
Posteriormente, a partir del resumen y texto  
completo, se re-seleccionaron los trabajos según su  
aporte y pertinencia con el tema de investigación.  
Los casos de discrepancia fueron resueltos mediante  
consenso entre los autores. Finalmente, se incluyeron  
48 estudios para su síntesis y revisión.  
Desarrollo  
Análisis molecular del daño y los efectos  
carcinogénicos de la radiación ultravioleta  
asociada a la altura sobre la piel  
El sol interviene en varios procesos fisiológicos  
indispensables para el cuerpo humano, no obstante,  
también produce un incremento de la carcinogénesis,  
trastornos pigmentarios y envejecimiento de la piel  
(8). La energía emitida por el sol está compuesta por  
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por el ADN e inducen la formación de dímeros  
de timina-timina ciclobutano (14). Estos dímeros  
hacen que el cuerpo inicie una respuesta de  
reparación del ADN, que incluye la inducción de  
apoptosis celular y la liberación de fotoproductos,  
incluidos dímeros de ciclobutano-pirimidina  
(CPD) y 6-4 fotoproductos (6-4PP). CPD y  
6-4PP pueden reconocerse y repararse mediante  
la vía de reparación por escisión de nucleótidos  
(NER). En esta vía, las proteínas que detectan  
daños en el ADN, incluidas XPC, DDB1, DDB2  
y XPA, se unen a los sitios de daño en el ADN  
y reclutan maquinaria de reparación para el sitio.  
La desregulación del NER está implicada en la  
carcinogénesis de la piel y los defectos en el NER  
causan xeroderma pigmentoso, una enfermedad  
que aumenta el riesgo de cáncer de piel más de  
1000 veces (15).  
en una estructura folicular denominada bulge,  
dando lugar al carcinoma basocelular (CBC).  
Por el contrario, la radiación UV acumulada de  
forma crónica y continua sobre los queratinocitos  
epidérmicos ocasiona mutaciones en el gen TP53  
provocando el desarrollo de QA y carcinomas  
invasivos de la piel (17).  
Además de las alteraciones genéticas  
acumulativas que hacen que un queratinocito  
de lugar a un carcinoma, hay evidencias de que  
la propia estructura de un tejido normal actúa  
como un supresor tumoral sobre las células  
neoplásicas. En la dermis subyacente de las QA y  
de los carcinomas es habitual encontrar elastosis  
actínica, atrofia e inflamación. La capacidad de  
unas células para iniciar y mantener el desarrollo  
de un tumor es específica de un determinado  
contexto. Cuando las estructuras tisulares están  
intactas, se inhibe el crecimiento de las células  
transformadas que en otras condiciones serían  
capaces de proliferar (18,19). Esta interacción  
entre las células cancerosas con el mesénquima  
subyacente es crucial para el desarrollo de las  
metástasis. Una célula tumoral capaz de formar  
un tumor primario invasivo en una determinada  
localización, a menudo no es capaz de implantarse  
y proliferar en un órgano distante. En el caso de la  
radiación UV se sabe que los rayos UVAsilencian  
la expresión de Notch a través de la metilación del  
ADN de los fibroblastos dérmicos. Estas células  
mesenquimales adquieren un fenotipo peculiar,  
conocido como cancer associated fibroblast  
markers (CAF)-like, disminuyendo la síntesis de  
elastina y colágeno y aumentando la producción  
de factores de crecimiento, proteínas de la matriz  
extracelular y proteasas, todo ello facilitador de  
la proliferación de los queratinocitos epidérmicos  
suprayacentes. La proliferación de queratinocitos  
se ve potenciada por la presencia de células  
inflamatorias linfoides CD45. Es por eso que  
para el desarrollo y progresión tumorales no solo  
son necesarias alteraciones epiteliales, sino que  
también se precisa de alteraciones en el estroma  
(18).  
Los rayos UVA son mucho más abundantes que  
los UVB en la luz solar y representan el 95 %  
de la radiación UV. Los rayos UVA también son  
la principal fuente de luz utilizada en las camas  
de bronceado, pueden alcanzar dosis de UVA 12  
veces mayores que las del sol. Los rayos UVA  
penetran más profundamente en la dermis que los  
UVB, pero son menos genotóxicos. Se cree que  
los rayos UVA causan daño a la piel y, en última  
instancia, tumorigénesis, principalmente a través  
del daño genético inducido por el estrés oxidativo  
(16). El daño oxidativo del ADN inducido por los  
rayos UVA es reconocido por la 8-oxoguanina  
ADN glicosilasa 1 (OGG1) y reparado mediante  
reparación por escisión de bases (BER) (15).  
El daño actínico explica el mecanismo molecular  
porelcuallaradiaciónUVgeneraespeciesreactivas  
de oxígeno que dañan el ADN, las proteínas y las  
membranas de las células de la piel, provocando  
quemaduras, elastosis solar y cáncer de piel. La  
elastosis solar es la acumulación de material  
elastótico distrófico que provoca un desequilibrio  
entre la pérdida adecuada y la reposición de fibras  
dérmicas elásticas.  
La queratosis actínica (QA) es la lesión  
dermatológica producida por el sol que con  
mayor frecuencia evoluciona a cáncer de piel.  
Aproximadamente el 60 % de los carcinomas  
epidermoides se desarrollan sobre QA. La  
exposición a la radiación UV intermitente e  
iniciada en la infancia ocasiona fundamentalmente  
alteraciones en la vía de señalización Patched/  
Smoothened de los queratinocitos localizados  
Otros factores que influyen en el desarrollo y  
progresión del cáncer de piel en la altura  
El riesgo de un sujeto para desarrollar cáncer de  
piel depende tanto de factores intrínsecos como  
de factores extrínsecos.  
Los factores intrínsecos incluyen antecedentes  
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familiares o personales de cáncer de piel,  
antecedentes personales de quemaduras, lesiones  
precancerosas o estados de inmunosupresión,  
tipos de nevos y fototipo cutáneo. Se ha observado  
que las personas con mayor sensibilidad cutánea  
a la exposición solar (capacidad de broncearse  
versus tendencia a quemarse) tienen una mayor  
susceptibilidad al cáncer de piel. Esta sensibilidad  
está definida por ciertos rasgos de pigmentación  
determinados por genes de alta penetración, genes  
de riesgo moderado o polimorfismos genéticos  
de bajo riesgo (20). Ahora bien, los individuos  
portadores de variantes genéticas tienen tasas  
de mutaciones somáticas más altas, puesto que,  
las reducidas concentraciones de melanina son  
insuficientes para proteger el genoma de las células  
epidérmicas de la acción mutagénica de la luz UV  
(21).  
piel.  
La hipoxia intratumoral es una característica común  
de las neoplasias malignas sólidas, incluido el  
cáncer de piel. Las respuestas celulares a la baja  
tensión de oxígeno promueven la progresión del  
cáncer al inducir procesos biológicos implicados  
en la supervivencia de las células cancerosas, como  
la angiogénesis y la glucólisis. El cáncer de piel  
surge con mayor frecuencia a partir de células de la  
capa epidérmica de la piel, que están relativamente  
privadas de oxígeno (24). Si bien la respuesta de  
las células a la hipoxia depende en gran medida del  
tipo de tejido y de su oxigenación inicial, la falta de  
oxígeno a menudo conduce a la apoptosis celular.  
Teniendo en cuenta la adaptación de las células  
cancerosas a condiciones adversas, paradójicamente,  
la hipoxia con frecuencia favorece su supervivencia  
y su fenotipo más agresivo (25). Un mecanismo  
importante que media las respuestas adaptativas a  
la disponibilidad de oxígeno es la regulación de la  
transcripción por el factor 1 inducible por hipoxia  
que promueve el desarrollo tumoral (26).  
Elcolorolapigmentacióndelapielesotrofactorde  
riesgo indiscutible y no modificable que influye en  
la probabilidad de transformación maligna cutánea.  
La pigmentación clara de la piel se asocia con un  
mayor riesgo de cáncer de piel. Los dermatólogos  
validaronelespectrocutáneodeFitzpatrickdurante  
las últimas cuatro décadas como una medida de la  
sensibilidad a la luz solar y el riesgo de desarrollo  
de cáncer cutáneo. Un alto fototipo de piel según  
Fitzpatrick se asocia inversamente con el riesgo de  
cáncer de piel. Además, las quemaduras cutáneas  
químicas y térmicas también se han asociado  
con una mayor incidencia de transformación del  
melanoma, aunque es mucho más probable que se  
produzca CBC o carcinoma de células escamosas  
(CCE) (22). Asimismo, las quemaduras solares  
con ampollas previas son reconocidas como un  
factor de riesgo de melanoma, especialmente las  
quemaduras solares intermitentes durante la niñez  
y la juventud.  
Se han realizado estudios en ratones sometimos a  
bajas presiones (equivalentes a 10 000 m.s.n.m.) en  
los que se observó que la progresión del crecimiento  
tumoral fue más pronunciada en ratones con baja  
resistencia a la hipoxia que en ratones con alta  
resistencia (27). Los datos adquiridos de pacientes  
con melanoma indican una relación directa entre la  
presencia de hipoxia dentro de la masa tumoral y  
una progresión más agresiva de la enfermedad y por  
tanto, un peor pronóstico para el paciente (25).  
La exposición a la radiación UV es el factor de riesgo  
extrínseco más importante (5). El uso de luz artificial  
con fines cosméticos también ha sido estudiado. Las  
camas de bronceado y otros relacionados exponen  
la piel a mayores cantidades de radiación UVA en  
comparación con la exposición natural a la luz solar,  
lo que explica el marcado aumento de la incidencia y  
mortalidad del melanoma en los últimos años a nivel  
mundial (28). Así también, algunos medicamentos  
pueden aumentar la susceptibilidad al cáncer de  
piel (p.ej.: psoraleno y radiación UVA (PUVA),  
fototerapia neonatal, etc.) (29). De la misma forma,  
la exposición ocupacional, atmosférica o alimentaria  
a metales pesados o sustancias químicas pueden  
aumentar el riesgo de melanoma cutáneo (p.ej.:  
hidrocarburos aromáticos policíclicos, radiación  
ionizante, cloruro de polivinilo, pesticidas, etc.),  
porque inducen cambios mutagénicos en el ADN  
de los melanocitos (30). Por último, los factores  
A su vez, los pacientes inmunodeprimidos  
tienen considerablemente más probabilidades de  
desarrollar cáncer que aquellos con respuestas  
inmunológicas adecuadas.  
En consecuencia, el melanoma y otros cánceres  
de piel cutáneos son más comunes en la población  
inmunocomprometida y la inmunodeficiencia se  
reconoce como un factor de riesgo importante para  
la tumorogénesis (23).  
De entre los mecanismos de adaptación conocidos,  
la hipoxia asociada a las elevadas alturas juega un  
papel fundamental en el desarrollo del cáncer de  
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geográficos como la latitud y altitud también  
influyen en el riesgo de desarrollar cáncer de piel,  
dado que éstos determinan la intensidad de la  
radiación UV y los patrones de exposición solar.  
elevadas no difieren de las ya conocidas, dado que  
éstas están centradas en prevenir las quemaduras  
solares y reducir la exposición a la radiación UV  
(20). Pese a que los estudios antes citados difieren  
en sus resultados y conclusiones, se debe hacer  
mayor énfasis en los cuidados de la piel en zonas  
de alta altitud geográfica; porque es bien conocido  
que, a una mayor altitud geográfica, la radiación UV  
aumenta como consecuencia de la disminución del  
filtrado atmosférico de la radiación (5).  
Efecto de la altitud en la aparición y progresión  
del cáncer de piel  
Algunos estudios han observado un aumento del  
riesgo de 1.3 veces para el CBC y CCE (6) en  
zonas de alta altitud geográfica. También, se ha  
encontrado un aumento en las tasas incidencia  
y prevalencia (31) de lesiones precancerosas y  
cancerosas de la piel (8,32,33). Por su parte, la  
Organización Mundial de la Salud informó que  
Australia/Nueva Zelanda (42 por cada 100 000  
hombres-año y 31 por cada 100 000 mujeres-año)  
y los países correspondientes a Europa Occidental  
(19 por cada 100 000 hombres y mujeres-año),  
América del Norte (18 por cada 100 000 hombres-  
año y 14 por cada 100 000 mujeres-año) y Europa  
del Norte (17 por cada 100 000 hombres-año y  
18 por cada 100 000 mujeres-año) registraron las  
tasas de incidencia más altas de cáncer de piel a  
nivel mundial en el año 2020 (1,4). Mientras que  
los países de Sudamérica, África y Asia reportaron  
tasas de incidencia relativamente bajas en el  
mismo año (1,4).  
Es así que, la educación, comunicación y adopción  
de las prácticas de protección solar en personas  
que residen o visitan áreas de gran altitud son  
imprescindibles para concientizar a la población en  
pro de mantener una buena salud cutánea y minimizar  
el riesgo de desarrollar cáncer de piel. Iniciativas  
educativas públicas e intervenciones comunitarias  
a corto y mediano plazo son ideales para cumplir  
con este objetivo a largo plazo (38). La mayoría  
de los residentes de estas zonas no son conscientes  
del riesgo adicional que la altitud conlleva, y restan  
importancia a medidas como el uso de protector o  
bloqueador solar (8). Es preciso mencionar que, el  
uso regular de protector solar previene hasta en un  
50% la incidencia de melanoma cutáneo (39), y otras  
medidas han sido estudiadas por igual.Además, estas  
medidas de protección y prevención deberán ser  
consideradas en extremo por aquellas personas que  
tienen factores de riesgo adicionales (p.ej.: fototipo  
cutáneo, exposición laboral, camas de bronceado,  
etc.) o antecedentes previos de ciertas patologías  
(p.ej.: dermatológica, infecciosa, oncológica, etc.)  
(40).  
Se ha identificado un aumento significativo de  
la tasa de supervivencia específica a 5 años del  
83 a 91 % y un aumento no significativo de la  
supervivencia libre de la enfermedad a 5 años  
del 78 a 88 % (11). Asimismo, los resultados de  
algunos estudios experimentales han indicado que  
a una mayor altitud geográfica, la progresión y  
pronóstico del melanoma cutáneo mejora de forma  
relativa (26,27,34). Además, se ha descrito que  
la tasa de mortalidad por melanoma disminuye  
ligeramente entre el 0.4-0.7 % por cada 10 m  
de altura (35). En contraste, otros estudios han  
detallado una relación inversa entre el cáncer de  
piel y la altitud (14,26,36), concluyendo que el  
crecimiento tumoral es mayor y la supervivencia  
específica de la enfermedad es menor en sujetos  
que residen en zonas de alta altitud geográfica,  
dada la expresión de ciertos ARN mensajeros y  
microARNs (37).  
En la Tabla No. 1 se detallan las recomendaciones  
para la prevención del cáncer de piel en áreas de gran  
altitud (40,41).  
Por último, estas medidas son un complemento para  
la prevención del cáncer en general. De tal forma, es  
imperativo incorporar y mantener un estilo de vida  
saludable, basado en una adecuada hidratación (al  
menos 2000 cc por día), dieta rica en frutas y verduras  
con alto contenido de vitaminas (A, C, D, E), ácidos  
grasos omega-3, antioxidantes y fibra, actividad  
física regular y vigorosa, y evitar el consumo de  
tabaco y alcohol (41).  
Medidas de fotoprotección y estrategias de  
prevención del cáncer de piel en la altura  
Las medidas de protección y las estrategias de  
prevención contra el cáncer de piel en altitudes  
Tabla 1. Recomendaciones para la prevención del  
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(1,4,14,26,36). Si bien es cierto que los factores  
de riesgo y los factores protectores para cáncer  
de piel tienen un efecto individual en términos  
epidemiológicos, se presume que las diferencias  
antes mencionadas podrían ser resultado de la  
combinación e interacción de los efectos de la  
exposición a la radiación UV, la altitud, y otros  
factores extrínsecos (p.ej.: latitud, temperatura,  
contaminación ambiental, etc.) (6,43). Así  
también de los factores intrínsecos, especialmente  
el fototipo cutáneo, la sensibilidad cutánea y sus  
variantes genéticas (20–22), lo que explica las  
bajas tasas de incidencia de cáncer de piel en  
Sudamérica, África y Asia (1,4). A su vez, como  
se explicó, los mecanismos de adaptación como la  
hipoxia juegan un papel importante (24–27).  
Se ha observado que la altura constituye un factor  
protector para otros tipos de cáncer (p.ej.: pulmón,  
mama, próstata, colorrectal, linfoma no Hodgkin,  
etc.) (44), debido a los niveles de hipoxia y la  
exposición crónica a la radiación UV, la alta  
concentración de vitamina D, la disminución de  
los niveles de contaminación ambiental (p.ej.:  
materialparticulado,óxidodenitrógeno,etc.),tasas  
metabólicas basales aumentadas, mejor tolerancia  
al estrés, entre otros (45). Adicionalmente, por las  
razones antes detalladas, la altitud puede mejorar  
las tasas de mortalidad y de supervivencia contra el  
cáncer y actuar como factor protector contra otras  
enfermedades. Pero, desde este punto, también  
se observan discrepancias entre los estudios,  
dado que algunos no han encontrado diferencias  
significativas en la supervivencia general o libre  
de la enfermedad entre pacientes a diferente  
altitud geográfica.  
Elaboración: Los autores. Fuente: Hübner IM et  
al., 2023 (40).  
Discusión  
La radiación UV es el factor de riesgo modificable  
más consistente en la génesis del cáncer de piel,  
especialmente del melanoma maligno. Por  
tanto, debe considerarse a la altitud como un  
factor de riesgo para el desarrollo del cáncer  
de piel por el aumento de la dosis de radiación  
a mayor altura (42). Pero, la asociación entre  
la altitud y el cáncer de piel es compleja y  
contradictoria. Algunos estudios han observado  
una disminución de la mortalidad del cáncer de  
piel en zonas de alta altitud geográfica (1,4,35),  
y un aumento del riesgo (6,35), prevalencia  
(31), incidencia (1,4,8,32,33,35) y supervivencia  
específica a 5 años (11). Además, la progresión y  
pronóstico de esta enfermedad mejora de forma  
relativa en dichas zonas (26,27,34). Mientras  
que otros autores han concluido lo contrario  
Ello puede explicarse por los niveles más bajos de  
vitamina D, secundaria a una menor exposición  
crónica al sol, la variabilidad de las dietas, entre  
otros (11). Por otro lado, existen estudios que  
han demostrado que la altitud está asociada a una  
mayor incidencia y mortalidad por cáncer (p.ej.:  
gástrico, colorrectal, hepático y biliar, linfático,  
hematopoyético, etc.) (47,48).  
Todo lo anterior muestra la complejidad y  
multifactorialidad del cáncer, no solo en relación  
a la altitud sino a toda su fisiopatología. En  
consecuencia, se precisan de más estudios  
para comprender la relación entre la alta altitud  
geográfica y el riesgo, desarrollo y evolución  
del cáncer de piel u otros cánceres. La evidencia  
actual es contradictoria y aún existen algunos  
7
Revista científica INSPILIP - Volumen 8 - Número 26 - Septiembre - Diciembre 2024  
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mecanismos fisiopatológicos a dilucidar.  
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Resultados  
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Limitaciones  
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La principal limitación de este estudio fue la  
variabilidad, metodológica y, por tanto, de las  
conclusiones de los trabajos de investigación  
incluidos. Se recurrió a fuentes primarias de  
publicación con fecha anterior a 2019 para  
establecer una línea temporal en el tema de  
investigación.  
4.  
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Conclusiones  
5.  
Laikova KV, Oberemok VV, Krasnodubets  
Lacomplejidaddelapatologíamalignaylarelación  
incierta que existe entre la aparición y progresión  
del cáncer de piel con la altitud geográfica,  
subrayan la necesidad de investigaciones  
adicionales. Se recomienda incluir la altitud como  
variable de estudio en los análisis epidemiológicos  
futuros, particularmente en aquellos relacionados  
con el cáncer de piel. Esto permitirá optimizar las  
estrategias preventivas y terapéuticas en regiones  
de gran altitud.  
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6.  
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Revisión por pares  
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UVR-Induced Tumoral Immune Checkpoint  
Regulation against Melanoma. Cancer Res. 3 de  
junio de 2019;79(11):2805-7.  
El manuscrito fue revisado por pares ciegos y fue  
aprobado oportunamente por el Equipo Editorial  
de la revista INSPILIP.  
8.  
Tamayo-Marino K, Velázquez-Ávila  
Disponibilidad de datos y materiales  
Y, Salazar-Ramírez JC, Tamayo-Marino K,  
Velázquez-Ávila Y, Salazar-Ramírez JC.  
Los datos que sustetan este manuscrito están  
disponibles bajo requisición al autor corresponsal.  
Caracterización  
clínico-epidemiológica  
de pacientes con daño actínico crónico.  
Cochabamba, Bolivia. Rev Médica Electrónica.  
2021;43(5):1285-96.  
Conflictos de interés de cada autor  
Ninguno de los autores tiene conflicto de interés.  
Contribución de los autores  
9.  
Garnacho Saucedo GM, Salido Vallejo R,  
Moreno Giménez JC. Efectos de la radiación solar  
y actualización en fotoprotección. An Pediatría.  
2020;92(6):377.e1-377.e9.  
Las distintas fases de la investigación fueron  
realizadas por los autores, que contribuyeron de  
igual forma en todo el proceso.  
10.  
Schneller-Pavelescu  
L,  
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