Código ISSN 2588-0551
El examen físico del neonato durante las primeras
horas de nacido, nos permite concluir que el neonato
padece desíndrome de pfeiffer tipo 2.
Manejo interdisciplinario: A pesar de evidenciar un
electroencefalograma con trazado de base normal, el
paciente presentó convulsiones durante su estancia
hospitalaria, las que fueron controladas con fenitoina
a dosis de mantenimiento. A los 6 días de vida se
sometió al neonato a una suturectomia múltiple. A
los 6 meses de edad, debido a deformaciones
significativas a causa de su hidrocefalia, se procedió
a una derivación ventriculoperitoneal (DVP).
Su última intervención quirúrgica se la realizó a los
8 meses de edad y fue un avance frontoorbitario, sin
complicaciones.
La evaluación oftalmológica, se observó un edema
palpebral y conjuntival, que impedía el cierre
palpebral completo, además de una proptosis severa
bilateral, para lo cual se realizó una tarsorrafia. En el
examen de fondo de ojo, se encontró una retina
aplicada y los nervios ópticos hipoplásicos.
En la exploración por Otorrinolaringología con
nasofibroscopio se observó, una atresia de coanas
bilaterales y desviación septal.
Se le realizó una traqueotomía y en una de las
múltiples decanulaciones el neonato presentó
broncoespasmo severo e hipoxia, por lo que
procedieron a la intubación orotraqueal rápida.
En la Unidad de Cuidados Intensivos adquirió una
neumonía asociada a cuidados de la salud, por lo que
recibió asistencia ventilatoria invasiva y no invasiva
prolongada con descensos de parámetros
ventilatorios y tratamiento con Cefepime por 12 días
más Clindamicina por 16 días.
El hemocultivo resultó positivo para Cándida
parapsilosis y presentó síndrome de respuesta
inflamatoria sistémica por lo que se cambió a
Meropenem y Vancomicina por 21 días y
Anfotericina por 14 días. Por las características del
síndrome, el caso presentó trastorno de la deglución
y fue prioridad colocar una sonda mediante
gastrostomía percutánea endoscópica.
A pesar de tener una evolución clínica favorable, por
su insuficiencia respiratoria requirió oxigenoterapia
a domicilio. Fue externado cuando tenía 1 año de
edad, a la fecha tiene 3 años y mantiene sus
controles en casa de salud.
Discusión
Según la severidad del síndrome de Pfeiffer, Cohen en
1993 lo clasificó en tres tipos: tipo 1 o clásico con un
desarrollo neurológico normal, el tipo 2 se caracteriza
por la presencia de un cráneo en trébol, proptosis ocular
acentuada, anquilosis en codos, complicaciones
respiratorias y alteraciones neurológicas, y el tipo 3 es
similar al tipo 2 pero sin la manifestación de cráneo en
trébol; ambos tienen mortalidad temprana (1,5).
El síndrome es causado por mutaciones heterocigotas en
el factor de crecimiento de fibroblastos tipo 1 y 2 (IGF1-
2) (6).
Muenke y Colaboradores (1994) hallaron una mutación
en FGFR1 común en varios afectados (1). Otros casos,
como la familia original descrita por Pfeiffer según Khan
et al., (2002), eran portadores de mutaciones en FGFR2
(1). Ambos genes desempeñan un papel importante en la
división y maduración de las células; su mutación
provoca una maduración temprana de las células óseas
durante el desarrollo prenatal y causa la fusión
prematura de los huesos del cráneo y de los pies (1).
En los casos graves se ha considerado la posibilidad de la
aparición de una mutación de novo relacionada con edad
avanzada del padre, sin embargo en el presente caso, no
presentó relación con la edad paterna (36 años) (5).
En un estudio se reportó características clínicas y
genéticas de cinco familias brasileñas clínicamente
afectadas (7) y se encontraron 3 mutaciones en el gen
FGFR2, existen poco casos clínicos reportados, 4 en
Latinoamérica y hasta la fecha existen aproximadamente
60 casos a nivel mundial (8).
La malformación de cráneo en trébol es una rara y
heterogénea deformidad con diferentes etiologías y
grados de severidad. Puede presentarse aisladamente a
otras anomalías congénitas conformando varios
síndromes de craneosinostosis, como: Crouzon, Pfeiffer
o Carpenter. Además, puede ser componente de la
secuencia de rotura amniótica o de diversas displasias
como la campomélica, tanatofórica tipo 2, o la distrofia
torácica asfixiante de Jeune (9).
Las manifestaciones oculares juegan un papel esencial
en el diagnóstico, en el manejo clínico del síndrome,
según Jeremy D. Clarck y colaboradores (2016),
realizaron un estudio donde demostraron que la orbito
estenosis marcada por proptosis extrema, fue evidente en
todos los pacientes que padecían el síndrome de Pfeiffer
tipo 2 y tipo 3. En nuestro caso se realizó tarsorrafia de
solución del glóbulo ocular protóptico, como apoyo a
corto plazo (10).
Revista INSPILIP - Volumen 4 - Número 2 - 2020
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