Dextrosa con Cloranfenicol y agar Mycosel (14). Las
preparaciones microscópicas con azul de lactofenol, el
microcultivo y la prueba de ureasa, son elementos básicos
para la identificación posterior del género y la especie
(15). Estos resultan el método más simple y rápido de
detectar una infección fúngica, pero proporciona
resultados tardíos, por lo que es necesario el desarrollo de
otras técnicas de identificación que acorten el tiempo de
respuesta de los resultados (16, 17).
Los dermatofitos comprenden tres géneros: Trichophyton,
Microsporum y Epidermophyton, se clasifican en geófilos,
zoófilos o antropófilos en dependencia de su hábitat (5).
Sus presentaciones clínicas generalmente están en
correspondencia al área de la piel donde se localice la
lesión (17).
Tinea capitis o dermatofitosis de la cabeza: afecta la
piel cabelluda y los pelos. Se presenta como placas
seudoalopécicas únicas o múltiples con descamación
inflamatoria o no. Afecta a los niños, adultos mayores y
de forma excepcional a adultos jóvenes con
inmunodeficiencia. Los agentes etiológicos más frecuentes
son M. canis, T. rubrum y T. violaceum, los cuales pueden
afectar la capa externa o interna de los pelos (16).
Tinea corporis o herpes circinado: puede localizarse en
la piel de cualquier parte del cuerpo, en especial de los
hombros y extremidades, en tanto es menos frecuente en
la cara. Las lesiones pueden ser únicas o múltiples,
eritematosas, el centro suele ser seco, los bordes activos
son de aspecto rojizo (18, 19). El crecimiento y la curación
son centrífugos(16).Se asocia la presencia de T. rubrum, T
violaceum, T. shoenleinii, T. mentagrophytes,
T. verrucosum, T. rubrum, M. canis (5, 16, 20).
Tinea cruris o eccema marginado de Hebra: las
lesiones se presentan con bordes activos, eritematosos y
el centro seco con signos de curación. Se localizan en las
ingles, el área perianal y perineal, así como la parte
superior e interna de los muslos, íntimamente asociado a
la presencia de humedad en estas áreas. Pueden ser únicas
o múltiples, bilaterales y asimétricas, con extensión en
sentido centrífugo. Es más frecuente en varones adultos
(15, 21).
Tinea pedis, tiña del pie o pie de atleta: es la más frecuente
(afecta al 79% de la población en algún momento de su
vida). Micosis de distribución mundial, pero predomina
en zonas de clima caluroso y húmedo. Entre los factores
predisponentes se encuentran la edad y el sexo masculino.
No hay predilección por grupo racial. Su principal agente
etiológico es Epidermophyton floccosum (13, 17, 22).
Tinea unguium u onicomicosis: infección de la lámina
ungueal que se puede adquirir a partir de la tiña de los
pies. Las uñas se presentan opacas, engrosadas, con estrías
longitudinales o transversales de color blanco amarillento,
café grisáceo o negro, son friables y están erosionadas. Es
cosmopolita y los agentes causales más comunes son: T.
rubrum, T. mentagrophytes, T. tonsurans (12).
Tratamiento: requiere de un análisis del compromiso de
la placa ungueal, el daño de la matriz y el número de uñas
afectadas. Si esto resulta en un número menor a cuatro
estructuras comprometidas, el tratamiento puede ser
tópico. Si la afectación incluye más estructuras y existe
sospecha de recurrencia, el tratamiento indicado es por vía
oral con terbinafina o itraconazol (3, 10, 23, 24).
Las lesiones por dermatofitos son causa de consulta
dermatológica en todo el mundo. Se estima que afectan a
1,5 millones de personas, lo que equivale al 25% de la
población mundial (25). Las regiones con alta prevalencia
se encuentran en la franja tropical y subtropical del
continente americano (26). En la presente revisión se
hallaron 22 productos de investigación correspondientes a
los últimos 10 años referentes a dermatofitosis en Ecuador.
Las que revelan que su etología no solo depende de la
ubicación geográfica, sino, además, de la edad, el nivel
socioeconómico, la tenencia de animales domésticos y
tipo de dermatofito presente en cada región.
Los países que comparten pisos climáticos similares a
Ecuador presentan indicadores controversiales. Tuesta A.,
registra que en Piura, Perú la mayor incidencia de esta
patología se encuentra en el sexo femenino con 58,82%
(27), lo que coincide con Pires, et al., en Brasil (28); Dike-
Ndudim et al., refiere que en Nigeria la población más
afectada son los niños (29); mientras tanto, Gavilán et al.,
en Perú no encontraron asociación en cuanto al sexo (30).
De manera general, se observa un 36% de incidencia de
dermatofitosis en el sexo femenino, un 18% en varones
y un 52% que no valora esta variable, lo que no permite
generar un criterio respecto a este tema.
Moya manifiesta que Manabí, Ecuador, las dermatofitosis
no poseen un grupo etario definido, se observan desde la
infancia 2,6%, se incrementan en la adolescencia hasta el
20,5 % y en la edad geriátrica un 40% (18). Campozano y
Heras sostienen que la edad es un factor predisponente
para las infecciones micóticas según el área geográfica de
análisis, el tipo de micosis y el agente causal (20). En el
presente análisis se logra establecer que la edad no
constituye un factor predisponente, es considerado como
variable para determinar la prevalencia de la tinea en
ciertos extremos de la vida.