
Código ISSN 2588-0551
Caracterización clínica y epidemiológica de pacientes femeninas con VIH
Valeria Zúñiga
Código ISSN 2588-0551
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Revista cientíca INSPILIP - Volumen 6 - Número 2 - Mayo - Agosto 2022
hecho, en el presente estudio el 54,7 % de las pacientes
posee una instrucción primaria. En efecto, resalta la
falta de programas enfocados en la educación sexual y
el riesgo de infecciones de transmisión sexual
10
.
El inicio de vida sexual a temprana edad, poseer varias
parejas sexuales, además del uso de alcohol y de
drogas, corresponden a conductas sexuales de riesgo
para contraer infecciones de transmisión sexual
11
.
En un estudio previo en el que se describieron los
factores que inuencian la adquisición de infecciones
de transmisión sexual y VIH, se observó que el rango
de edad en el que las pacientes iniciaron su vida sexual
activa fue entre los 12 y 20 años, con un rango de parejas
sexuales entre 1 y 20, de estas pacientes se identicó
que, además, en el último mes tuvieron relaciones con
1 a 5 parejas sexuales distintas
9
.
En el caso de nuestro estudio, la mayor parte de personas
tuvo más de 1 pareja sexual (91,1 %). En efecto, en
la bibliografía se describe que, a mayor número de
parejas sexuales, existe mayor riesgo de infecciones de
transmisión sexual
9
.
Cabe destacar que el inicio de la vida sexual activa
de las pacientes de nuestro estudio se encuentra en
su mayoría en edades superiores a los 18 años, en
el 40,1 %, sin embargo, al describir las variables en
varios rangos de edad, el 39,6 % tuvo un inicio de vida
sexual activa entre los 15 y 18 años, y el 20,3 % de las
pacientes lo hizo antes de los 15 años de edad.
Al realizar un análisis estadístico de la relación entre
la educación y el inicio de vida sexual, el 54,7 % de
las pacientes en el estudio tiene instrucción primaria
y de esta proporción el 50,9 % inició su vida sexual
antes de los 18 años. En efecto, las personas de menor
edad, sobre todo los adolescentes con edades inferiores
a 15 años que inician su vida sexual, presentan mayor
riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual,
en especial VIH
12
.
Asimismo, el consumo de drogas o alcohol también
experimenta tasas más elevadas de agresión sexual y
mayor riesgo de infecciones de transmisión sexual
13
.
En un estudio realizado en Chile, en relación con el
consumo de algún tipo de sustancias a lo largo de la
vida, existieron 95,1 % de las mujeres que reportaron
haber consumido alcohol, 50 % marihuana, 50,7 %
consumió algún tipo sustancia y el resto entre 2 y 7
sustancias diferentes. En los últimos tres meses, el 23,7
% consumió alcohol, hasta llegar a la ebriedad, y 39,5
% reportó encontrarse en estado de ebriedad o drogadas
antes de consumar sus relaciones sexuales
14
.
En el presente estudio, al realizar un análisis
bivariado entre la relación del consumo de sustancias
especícamente alcohol, se identicó una relación
estadísticamente signicativa (p<0.05) entre el
consumo de alcohol y el riesgo de progresión de la
enfermedad. Además, el 34 % de las pacientes rerió
consumo de alcohol y de este total, nueve pacientes
consumieron algún tipo de droga, representando el
12,5 %. En consecuencia, el consumo de estas dos
sustancias implica mayor riesgo de adquirir VIH.
El trabajo sexual es considerado uno de los factores de
riesgo de VIH, en nuestro estudio pocas pacientes se
identicaron como trabajadoras sexuales. En efecto,
reconocer el trabajo sexual como ocio muchas veces
se considera producto de una vulneración, por lo que
esta información podría estar infraestimada.
En nuestro estudio, la mayor parte de mujeres dedica
su tiempo a quehaceres domésticos, por ello, se
considera como una población de bajo riesgo. Sin
embargo, pudieran encontrarse expuestas a maltrato e
infección del virus por parte de su pareja. En un estudio
realizado en China en el año 2014, se describió que
las trabajadoras sexuales y sus clientes masculinos son
vulnerables a la infección por VIH y sirven de puente
en la transmisión de la población de alto riesgo a la
general de bajo riesgo
15
.
En el presente estudio se observó que cuatro pacientes
tenían hijos seropositivos, representado por el 1,9
%, además, una de las pacientes se encontraba en
fase sida al momento del diagnóstico. Cabe destacar
que la transmisión infantil del VIH de madre a hijo
se ha reducido con la ampliación del tratamiento
antirretroviral. De hecho, la Organización Mundial de
la Salud se plantea llegar al 0 % de tasa de transmisión
de VIH materna fetal
7
.
Si se considera la gran tasa de diagnóstico en el
momento del embarazo, resalta que disminuye la
incidencia de pesquisar a una paciente en fase sida,
como se observó en nuestra investigación, en la
que 23 pacientes fueron diagnosticadas en esta fase