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Revista Ecuatoriana de Ciencia, Tecnología e
Innovación en Salud Pública
Código ISSN 2588-0551
Revista cientíca INSPILIP - Volumen 7 - Número 22 - Mayo - Agosto 2023
https://www.inspilip.gob.ec
Largo V., Muñoz J. Probióticos
como prevención y tratamiento
a las infecciones del aparato
reproductor femenino. INSPILIP.
2023; Vol. 7, Núm. 22.
Revista cientíca INSPILIP.
Volumen 7, número 22, mayo -
agosto de 2023.
El autor declara estar libre de
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Patricio Vega Luzuriaga
EDITOR EN JEFE
iD
Víctor Manuel Largo Rivera
a
, * victor.largo@est.ucacue.edu.ec
iD
Juan Pablo Muñoz Cajilima
a
, juan.muñoz@ucacue.edu.ec
a. Universidad Católica de Cuenca, Cuenca, Ecuador.
Correspondencia: Víctor Manuel Largo Rivera Email: victor.largo@est.ucacue.edu.ec
Identicación de la responsabilidad y contribución de los autores: El autor declara haber
contribuido en idea original (VL), parte metodológica (VL), redacción del borrador (VL,JM) y
redacción del artículo (VL,JM).
Fecha de Ingreso: 14/6/2023.
Fecha de Aprobación: 15/8/2023.
Fecha de Publicación: 18/8/2023.
Probióticos como prevención y tratamiento a las infecciones del aparato reproductor femenino
Probiotics as prevention and treatment for female reproductive tract infections
Artículo de Revisión
Acceso abierto
Resumen
Citación
Las infecciones vulvovaginales recurrentes se han convertido en un problema
epidemiológico y clínico, además traen grandes consecuencias sociales y
psicológicas para la mujer. El desarrollo de resistencia a los antimicrobianos
de uso regular para su tratamiento y una mayor comprensión de la función
de la microbiota vaginal han planteado la necesidad de nuevas estrategias
de tratamiento. Los probióticos han surgido como una alternativa a los
antibióticos debido a su capacidad para restablecer y mantener el equilibrio
de la microbiota, fortalecer el sistema inmune, y mostrar propiedades
antimicrobianas. El objetivo de esta revisión narrativa, es conocer el papel
de los probióticos en la prevención y tratamiento de las infecciones más
comunes, es decir, vaginosis bacteriana y candidiasis vulvovaginal y brindar
una actualización sobre su comprensión actual. Para ello, se recuperaron
estudios relevantes de las fuentes de datos de los últimos 5 años. Los estudios
in vitro y clínicos muestran que los probióticos basados principalmente en
cepas de Lactobacillus y en levaduras (Saccharomyces cerevisiae) tienen
efectos positivos en la composición de la microora vaginal al promover la
proliferación de Lactobacilos ssp., recuperar el equilibrio de la microbiota
vaginal y prevenir infecciones. También muestran las propiedades
antimicrobianas de los probióticos contra G. vaginalis y C. albicans y, por
lo tanto, son útiles para el tratamiento y la prevención de la VB y la CVV.
Los probióticos se presentan como una alternativa clínica viable frente al
tratamiento convencional al disminuir el uso de antibióticos promoviendo un
menos desarrollo de resistencia bacteriana y menos recidivas.
Palabras clave: Femenino, Infecciones, Probióticos, Terapéutica.
DOI: 10.31790/inspilip.v7i22.427
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Abstract
Recurrent vulvovaginal infections have become
an epidemiological and clinical problem, and
also bring great social and psychological
consequences for women. The development of
resistance to commonly used antimicrobials for
its treatment and a greater understanding of the
function of the vaginal microbiota have raised
the need for new treatment strategies. Probiotics
have emerged as an alternative to antibiotics
due to their ability to restore and maintain the
balance of the microbiota, strengthen the immune
system, and display antimicrobial properties. The
objective of this narrative review is to know the
role of probiotics in the prevention and treatment
of the most common infections, that is, bacterial
vaginosis and vulvovaginal candidiasis, and to
provide an update on their current understanding.
To do this, relevant studies were retrieved from
the data sources of the last 5 years. In vitro
and clinical studies show that probiotics based
mainly on Lactobacillus strains and yeasts
(Saccharomyces cerevisiae) have positive eects
on the composition of the vaginal microora by
promoting the proliferation of Lactobacilli ssp.,
restoring the balance of the vaginal microbiota
and prevent infections. They also show the
antimicrobial properties of probiotics against
G. vaginalis and C. albicans and are therefore
useful for the treatment and prevention of BV and
CVV. Probiotics are presented as a viable clinical
alternative to conventional treatment by reducing
the use of antibiotics, promoting less development
of bacterial resistance and fewer recurrences.
Keywords:Female,Infections,Probiotics,
Therapeutics.
Introducción
Se estima que, aproximadamente el 43 % de
las mujeres pueden experimentar una infección
del área genital que afecta su salud sexual y
reproductiva, en algún momento de su vida
1,2
. Las
dos formas de presentación más frecuentes son
la vaginosis bacteriana (VB) y la vulvovaginitis
por cándidas (VVC). Contar con un diagnóstico
preciso y tratamiento adecuado que prevenga las
recidivas es fundamental para evitar potenciales
complicaciones, tales como la enfermedad
inamatoria pélvica y posibles complicaciones
durante el embarazo
3
.
La prevalencia mundial de la VB es del 23 %
al 29 % (Europa y Asia central, 23 %; América
Latina y el Caribe, 24 %; Medio Oriente y África
del Norte, 25 %; América del Norte, 27 %) con un
alto costo para los sistemas de salud
4
. La VVC es
la segunda causa más común de vaginitis causada
comúnmente por Cándida albicans. Se estima que
entre el 70 y el 75 % de las mujeres de todo el
mundo tendrán al menos un episodio de CVV en
su vida, y entre el 40 y el 50 % de los casos de CVV
experimentarán múltiples episodios
5
. Además de
los síntomas físicos como dolor, picazón y ardor
en los genitales, la vaginosis bacteriana (VVC)
puede generar una morbilidad signicativa que
incluye disminución del placer y actividad sexual,
sufrimiento psicológico como estrés, depresión
y ansiedad, vergüenza, reducción de la actividad
física y disminución de la productividad.
Además, se ha demostrado que la VVC también
puede estar relacionada con un mayor riesgo de
complicaciones durante el embarazo, como la
ruptura prematura de membranas, trabajo de parto
prematuro, corioamnionitis y candidiasis cutánea
congénita, y contribuir signicativamente a una
mayor vulnerabilidad a la infección por VIH
6,7
.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y los
centros para el control de enfermedades (CDC)
han proporcionado pautas sobre el manejo del ujo
vaginal
8
. El tratamiento en el caso de la VB incluye
metronidazol, clindamicina y tinidazol. Al tratarse
de VVC los tratamientos incluyen miconazol,
clotrimazol y uconazol
9,10
. Las recurrencias de
infecciones vaginales se han atribuido al creciente
desarrollo de resistencia microbiana al igual que
una caída en el predominio de Lactobacilli y un
crecimiento excesivo de patógenos oportunistas
por lo que se hace necesario el desarrollen de
soluciones terapéuticas innovadoras y terapias
complementarias. Uno de ellos, es el uso de
probióticos como una alternativa terapéutica
con el objetivo de recuperar el equilibrio de la
microbiota vaginal
11,12,13
.
Debido al creciente uso de los probióticos, es
importante plantearse la siguiente pregunta:
¿Pueden los probióticos ser una alternativa segura
y ecaz para prevenir y tratar las infecciones del
aparato reproductor femenino? Por ello se plantea
realizar la siguiente revisión bibliográca con el
objetivo de describir el papel de los probióticos
como prevención y tratamiento a las infecciones
del aparato reproductor femenino. En el aspecto
médico esta investigación dará a conocer los
benecios del uso de probióticos, de igual forma
se destacará la importancia de una amplia variedad
de probióticos que pueden actuar de gran manera
para fortalecer el microbiota vaginal, evitando el
uso indiscriminado de antimicrobianos.
DOI: 10.31790/inspilip.v7i22.427
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Metodología
Para la presente revisión bibliográca narrativa
se han utilizado artículos cientícos publicados
en revistas indexadas sobre la ecacia de los
probióticos como terapia preventiva o curativa de
infecciones en el aparato reproductor femenino,
disponibles en las bases de datos de Sciencedirect,
Scielo y Pubmed en el periodo comprendido entre
enero 2017 y diciembre del 2022.
Se han elegido términos de búsqueda para
sistematizar la recopilación de la información
utilizando los descriptores MeSH (Medical Subject
Headings) y DeCS (Descriptores en Ciencias de
la Salud). Los términos en español seleccionados
fueron: Femenino, Infecciones, Probióticos y
Terapéutica, mientras que los descriptores en
inglés fueron Female, Infections, Probiotics
y Therapeutics. Los operadores de búsqueda
utilizados fueron "AND" para obtener registros que
contienen todos los términos introducidos y "OR"
para obtener registros que contengan cualquiera de
los términos.
Después de obtener los resultados de la búsqueda,
se aplicaron criterios de inclusión y exclusión
para reducir la lista. Se hizo una preselección de
artículos mediante la lectura de los resúmenes.
Finalmente, se leyeron detalladamente 96 artículos
a texto completo y se seleccionaron 31 para el
estudio.
Los artículos reunidos para esta revisión
bibliográca provienen de revistas con un
alto factor de impacto, lo que signica que se
encuentran en el primer cuartil (Q1) y han sido
citados al menos una vez, y hasta 869 veces. La
búsqueda bibliográca se realizó durante un
período de dos meses, especícamente de febrero
a marzo de 2023.
Resultados y Discusión
Situación clínica de las infecciones vaginales
La infección del aparato reproductor femenino es
un problema de salud global que afecta a mujeres
en edad reproductiva y en la post menopausia
pudiendo deteriorar su calidad de vida
14
. Las
infecciones vaginales son las más prevalentes
entre las infecciones del aparato genital femenino,
con una incidencia estimada del 70 %
15
.
La vaginosis bacteriana es la infección vaginal más
frecuente entre las mujeres en edad reproductiva,
según se indica en los estudios
16
. Las tasas de
prevalencia de esta infección son muy variables,
según los estudios, ya que oscilan desde un 5 %
en adolescentes hasta un 50 % en mujeres edad
reproductiva
17
. La VB no es considerada como
una infección verdadera, sino más bien como un
desequilibrio en la ora vaginal siológica
18
. Este
desequilibrio se caracteriza microbiológicamente
por una disminución en los lactobacilos
productores de peróxido de hidrógeno (H2O2) y
un crecimiento excesivo de bacterias anaerobias
como Gardnerella vaginalis, Atopobium vaginae,
Mobiluncus spp., Bacteroides spp., Mycoplasma
hominis y Prevotella spp
19
. Aunque no se han
comprendido completamente los mecanismos y
la secuencia de eventos que conducen al proceso
infeccioso, se cree que Gardnerella vaginalis
desempeña un papel importante en su patogenia
por tres factores: (a) la habilidad de Gardnerella
para adherirse rmemente al tejido vaginal y crear
una película bacteriana resistente, (b) la habilidad
de producir sialidasa, una enzima que ayuda a
degradar la mucosidad protectora del epitelio
vaginal, y (c) la habilidad de desencadenar la
desprendimiento de células epiteliales vaginales,
lo que facilita la diseminación del patógeno
hacia los tejidos subyacentes
20
. Esto proporciona
el entorno adecuado para la colonización por
bacterias anaerobias que son principalmente
responsables de los síntomas clínicos de la VB
21
.
Varios factores de riesgo se han asociado con
una mayor posibilidad de desarrollar VB en las
mujeres, incluyendo ser de raza negra, fumar,
tener un nivel socioeconómico bajo, padecer
enfermedades de transmisión sexual y tener
ciertos comportamientos sexuales. Además, se
ha encontrado que las mujeres con VB tienen un
mayor riesgo de contraer ETS, como Trichomonas
vaginalis, Neisseria gonorrhoeae, Chlamydia
trachomatis, VIH y HSV-2. Este mayor riesgo
de ETS puede aumentar aún más el daño a los
órganos reproductivos femeninos
22
.
Por otro lado, la segunda infección vaginal más
común reportada es la vulvovaginitis causada por
Cándida albicans
23
. De acuerdo con los datos, la
candidiasis vaginal afecta a un gran número de
mujeres sexualmente activas, con hasta un 75 %
experimentando la infección al menos una vez
en su vida, y entre el 5 y el 10 % la padecen de
manera recurrente
24,25
. La Cándida puede habitar
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en la mucosa vaginal sin causar síntomas en su
forma de levadura, pero puede transformarse en
hifas en ciertas circunstancias y provocar una
infección aguda. Los cambios en el equilibrio
entre el comensalismo de Cándida y el ambiente
del huésped en la vagina, causados por factores
conductuales y relacionados con el huésped,
pueden predisponer a la VVC
26
. Algunos de estos
factores incluyen el embarazo, la hiperglucemia,
la inmunosupresión, las terapias con antibióticos o
glucocorticoides, el uso de anticonceptivos orales,
los dispositivos intrauterinos y las predisposiciones
genética
27
.
En cuanto a la tricomoniasis, se estima que
alrededor de 170 millones de mujeres son
afectadas por esta infección anualmente en todo el
mundo, y está causada por un protozoo agelado
amitocondrial llamado Trichomona vaginalis.
Los síntomas clínicos son similares a los de otros
microorganismos, como Candida spp y Gardnerella
vaginalis
28
.
En algunas mujeres, estas infecciones pueden pasar
desapercibidas y ser toleradas, pero se convierten
en un factor de riesgo para complicaciones como:
infertilidad, dolor pélvico crónico, un mayor
riesgo de transmisión del VIH y en el caso del
embarazo, esto puede convertirse en un problema
grave ya que representan un factor de riesgo para
sufrir complicaciones obstétricas
1
. Es fundamental
contar con un diagnóstico preciso para evitar
posibles complicaciones, como la enfermedad
inamatoria pelviana y las complicaciones del
embarazo
3,29
.
Terapia antimicrobiana convencional
Se recomiendan varias estrategias terapéuticas
para tratar la VB, como el uso de metronidazol
oral o intravaginal, crema de clindamicina al
2 % intravaginal o la administración oral de
clindamicina y tinidazol
1,30
. La FDA ha aprobado
el uso de secnidazol que posee una vida media
más larga que el metronidazol y el tinidazol para
el tratamiento de la VB
31
. Sin embargo, a pesar de
que estas terapias logran reducir los síntomas de
la VB, los estudios han demostrado que más del
50 % de las mujeres experimentan recurrencias
dentro de los 6 a 12 meses después del tratamiento
terapéutico
32
.
Las altas tasas de recurrencia de la VB y el fracaso
de los tratamientos convencionales podrían
deberse a la fuerte biopelícula polimicrobiana que
se encuentra en el 90 % de las mujeres con VB,
y a la farmacorresistencia que se ha encontrado
en los aislamientos clínicos de Gardnerella
vaginalis
33
. Se ha demostrado que todas las cepas
bacterianas formadoras de biopelículas asociadas
a la VB son resistentes al metronidazol, y que
el 67 % de las cepas también son resistentes a
la clindamicina
34
. Estudios de secuenciación del
metagenoma han identicado cuatro grupos de
Gardnerella vaginalis, de los cuales dos pueden
ser intrínsecamente resistentes al metronidazol,
lo que podría explicar la persistencia de la VB
incluso después de un tratamiento adecuado
30
.
Los antifúngicos más comunes actualmente
en uso para tratar la CVV son el uconazol, la
anfotericina B, la nistatina y la ucitosina en
forma de óvulos vaginales, cremas, lociones
o fármacos por vía oral
10,35
. El uconazol oral
y el azol tópico son igualmente ecaces y
siguen siendo la terapia de primera línea para el
tratamiento de casos no complicados de VVC
36
.
En el caso de vulvovaginitis crónica o recurrente,
el uconazol oral es la primera opción terapéutica.
Aunque el tratamiento estándar de la CVV alivia
los síntomas y produce cultivos negativos en el
80-90 % de los pacientes, la principal limitación
de los tratamientos antifúngicos actuales es su
incapacidad para ofrecer una barrera defensiva a
largo plazo, lo que facilita las recaídas y la alta tasa
de recurrencia
37
. Los posibles mecanismos que
subyacen a la VVC recurrente incluyen factores
genéticos, reinfección por una pareja sexual o de
una fuente endógena (el intestino), la persistencia
de hongos después del tratamiento y la posible
aparición de cepas resistentes en el epitelio
vaginal, así como el fracaso en la recolonización
vaginal por Lactobacillus spp
38
.
Papel de los probióticos en las infecciones
vaginales
Microbiota del aparato reproductor
femenino
El microambiente vaginal está compuesto por ora
normal presente en la vagina, sometido a procesos
de regulación endocrina y a la barrera epitelial de
la mucosa
39
. En condiciones normales, el sistema
reproductor femenino no es estéril y cuenta con
una microbiota especíco. La porción superior
del sistema, que comprende el útero, las trompas
de Falopio y los ovarios, tiene una concentración
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Efecto protector de la microbiota
En los últimos años, ha surgido nueva evidencia
que sugiere que el estado de la microbiota vaginal
juega un papel particularmente importante en la
persistencia y eliminación de microorganismos
patógenos. La capacidad de la microbiota para
promover la salud se atribuye a los diversos efectos
beneciosos que ejercen estos microorganismos
sobre el huésped
46
.
Los lactobacilos presentes en la vagina
protegen su entorno de varias formas contra los
patógenos. En primer lugar, producen compuestos
antimicrobianos como las bacteriocinas,
que inhiben la multiplicación bacteriana y
promueven su eliminación
7,47
. En segundo lugar,
liberan biosurfactantes que impiden la unión de
bacterias patógenas y dicultan la formación de
biopelículas
48
. En tercer lugar, se asocian con
microorganismos patógenos para evitar su adhesión
al epitelio vaginal y eliminarlos con proteínas
microbicidas
29,49
. Cuarto, los lactobacilos protegen
la integridad y la función del epitelio vaginal y su
capa de mucina, lo que reduce la susceptibilidad
del entorno a los patógenos (1). Quinto, la
adhesión de los lactobacilos al epitelio vaginal es
clave para la colonización vaginal y la inhibición
de la adherencia microbiana
29,50
. En sexto lugar,
producen ácido láctico al fermentar el glucógeno
del epitelio vaginal expuesto a los estrógenos, lo
que aumenta la acidez del pH y la viscosidad del
ujo vaginal
42,51
. Séptimo, algunos estudios in
vitro demuestran que Lactobacillus tiene actividad
citotóxica contra las células cancerosas del cuello
uterino
52,53
. En octavo lugar, algunos lactobacilos
liberan peróxido de hidrógeno, que actúa como
protector contra los microorganismos patógenos
54
. Por último, los lactobacilos compiten por los
nutrientes disponibles en el ecosistema vaginal
contra los microorganismos patógenos
55
.
Existen múltiples mecanismos potenciales que
pueden vincular el deterioro de la microbiota
vaginal con malos resultados en el estado de salud
vaginal
1
. Si se pierde o disminuye la presencia de
Lactobacillus ssp. en la vagina, el pH vaginal puede
elevarse por encima de 4,5, lo que puede destruir
la barrera vaginal normal a través de enzimas
hidrolíticas (como sialidasa y prolidasa) y debilitar
el sistema inmunológico
15
. Esto puede provocar
respuestas inamatorias, acompañadas de una
serie de quimiocinas y citocinas proinamatorias
(interleucina (IL)-6, IL-8, IL-1α, IL-1β, TNF-α,),
de microorganismos 10.000 veces menor que la
porción inferior que incluye el cuello uterino, la
vagina y la zona externa. Los los más comunes
en la microbiota son Firmicutes, Bacteroidetes,
Proteobacteria y Actinobacteria, siendo el género
Lactobacilli el más representativo. En la porción
inferior, Lactobacilli constituye más del 99 % de
la microbiota en condiciones normales, mientras
que en la porción superior, no supera el 1 %. Esta
microbiota vaginal está sujeta a cambios debido a
factores como el estilo de vida, la fase menstrual,
la edad y factores ambientales
40
.
Según las diferentes especies de Lactobacillus
especícos, se puede dividir en cinco tipos
diferentes de estados comunitarios (CST). Entre
ellos, CST I, II, III y V son principalmente
lactobacilos (Lactobacillus iners, L. crispatus, L.
gasseri, L. jensenii, L. acidophilus, L. fermentum,
L. plantarum, L. brevis, L. delbrueckii, L. salivarius,
L. reuteri, L. casei, L. vaginalis y L. rhamnosus).
Entre ellos, L. crispatus, L. gasseri y L. jensenii
pueden producir ácido láctico y H2O2, acidicar
el entorno vaginal a un pH < 4,5 e inhibir el
crecimiento de otros virus y bacterias
26,42
. Además,
los metabolitos producidos por Lactobacillus
también pueden estimular al huésped para que
produzca péptidos antimicrobianos y citocinas
antiinamatorias
43
.
El CST IV por el contrario está representado por la
reducción de bacterias productoras de ácido láctico
y existen especies estrictamente anaerobias, como
Gardnerella, Megasphera y Prevotella.. Esta CST
es más susceptible a las enfermedades, como la
bacteriosis vaginal por Estreptococos de tipo B o
candidiasis
32,44
.
Dado que la vulva está ubicada cerca del oricio
anal, y uretral, está expuesta constantemente a
patógenos oportunistas, por lo que es necesario
que el pH de esta zona se debe mantener en un
nivel ácido (pH 3,8-4,2) para evitar colonización
11
.
De esta forma, los cambios en la composición
de la microbiota podrían ser el desencadenante
de enfermedades graves en el área ginecológica,
las cuales pueden impactar negativamente
en la fertilidad tanto de manera directa como
indirecta. Ejemplos de estas enfermedades son
las infecciones, la endometriosis crónica, la
enfermedad inamatoria pélvica y también algunos
tipos de cáncer ginecológico
45
.
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lo que aumenta el riesgo de infección persistente
56
.
Además, estas infecciones pueden ser difíciles
de tratar, especialmente si algunos patógenos
tienen la capacidad de formar biopelículas con
lo que persiste su adherencia al epitelio vaginal
y su deterioro a través de la producción de las
toxinas formadoras de poros, inerolisina (INY) y
vaginolisina (VLY) producidas por bacterias como
la Gardnerella vaginalis
57
. Esto se refuerza por una
teoría emergente del campo del estudio del VIH en
la que se propone que las comunidades microbianas
vaginales no dominantes de Lactobacillus de gran
diversidad, incluso en ausencia de otras infecciones
de transmisión sexual, pueden promover la
inamación localizada y aumentar el reclutamiento
de células pro inamatorias activadas en la mucosa
vaginal. aumentando así el riesgo de transmisión
del VIH por exposición sexual y de otras
infecciones
52
. La evidencia que respalda esta teoría
es cada vez mayor con la implicación de que la
modulación terapéutica de los microbios vaginales
y/o la inamación de la mucosa resultante puede
representar objetivos emergentes para modular el
riesgo de adquisición de diversas infecciones
50
.
Probióticos que ayudan a recuperar el
equilibrio de la microbiota vaginal
Los microorganismos no patógenos conocidos
como probióticos pueden proporcionar benecios
para la salud del antrión si se administran en la
cantidad adecuada
42
. En particular, un probiótico
debe ser seguro para su uso en humanos, y debe
ser ecaz, estable y no ser portador de resistencia
antibiótica adquirida y/o transmisible
50
.
La cepa probiótica más estudiada para la salud
femenina es el Lactobacillus rhamnosus. Existe
una amplia documentación sobre sus efectos
beneciosos en el sistema urogenital, incluyendo
la reducción de la recurrencia de la vaginosis
bacteriana y las infecciones del tracto urinario
16
.
Además, esta cepa ha sido utilizada de manera
segura en personas que viven con VIH, y algunos
de ellos han informado de una disminución de la
diarrea y un aumento en los recuentos de linfocitos
CD4
46
. Para analizar la evidencia sobre la utilidad
del L. rhamnosus en la VB y la VVC Petrova et
al.
59
realizan una revisión sistemática en la que se
conclute que el uso local en forma de gel vaginal o
sistemoco en capdulas orales de probióticos a base
de L. rhamnosus en concentraciones de 50 a 100000
UFC, lograron una ecacia del 67 % en erradicar la
VB y del 47 % de la VVC no recurrente sin terapia
coadyuvante y del 42 % en casos recurrentes. En
las pacientes con VVC recurrente permitieron una
reducción del 26 % de las recurrencias. Además,
L. rhamnosus tiene el potencial de restaurar el
equilibrio del ecosistema vaginal.
En un estudio in vitro Stivala et al.
60
probaron
la capacidad de 12 cepas de Lactobacillus spp.,
previamente aisladas de hisopos vaginales
de pacientes sanas, para formar biopelícula,
producción de H2O2, resistencia a pH bajos,
capacidad para adherirse a células humanas
y la capacidad antimicrobiana contra: E. coli,
E. faecalis P. aeruginosa, S. agalactiae, K.
pneumoniae, G. vaginalis C. albicans, C. glabrata
y C. tropicalis. Con el objetivo de saber si pueden
ser usadas como probióticos. Los resultados
mostraron que las cepas mostraron una buena
actividad contra patógenos Gram-positivos y
Gram-negativos, y también una excelente actividad
contra las cepas de Cándida. L. gasseri mostró la
mayor actividad antagónica frente a bacterias y
hongos, seguido de L. rhamnosus. En relación a
la producción de H2O2, tres cepas produjeron las
mayores cantidades: L. crispatus, L. gasseri. y L.
rhamnosus. La capacidad de adherirse a células
epiteliales humanas que es una de las propiedades
más importantes para que una cepa se considere
probiótica estuvo presente en todas las cepas
especialmente en L. rhamnosus y L. crispatus
Además, se encontró que la capacidad de auto
agregación de las cepas de Lactobacillus permite
la creación de coagregados con células de Cándida
que permiten la creación de microambientes
alrededor del patógeno capaces de bloquear su
difusión hacia las células epiteliales, siendo esta
actividad especialmente evidente en L. rhamnosus.
En síntesis, los autores señalan que, de todas las
variedades de lactobacilos vaginales estudiadas, la
L. rhamnosus demostró poseer las características
necesarias para ser considerada como una posible
cepa probiótica.
La utilidad de L. iners para el tratamiento de
la VB fue estudiado por Zheng et al.
15
en una
revisión sistemática, en la que se concluyó que
este género de lactobacilo es útil en el tratamiento
de la vaginosis debido a que se adapta fácilmente
a entornos vaginales de pH alto o bajo, permite
la recolonización después de una perturbación
ecológica y existe evidencia de que puede ser
usado como. un nuevo biomarcador para detectar la
existencia o el pronóstico de la inamación vaginal
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y guiar el tratamiento clínico posterior. Además,
los autores indican la necesidad de utilizarlo
junto a otros géneros de lactobacilo debido a su
incapacidad para producir ácido D-Láctico y la
necesidad de la adecuada proporción entre ácidos
L-Láctico/D-Láctico.
En el tratamiento de la VVC, Donder et al.
58
realizan un estudio en 20 mujeres con una edad
media de 38,4 años, diagnosticadas con VVC
sintomática y antecedentes de 5 infecciones
vaginales de las cuales el 95 % eran VVC, que
recibieron tratamiento a base de un gel vaginal que
contenía L. plantarum, L. pentosus y L. rhamnosus
durante 10 días consecutivos. El 45 % de las
pacientes completaron el estudio sin necesidad de
medicación de rescate. Las mujeres que necesitaban
tratamiento de rescate experimentaron el doble de
infecciones por Cándida en el pasado o padecían
una enfermedad más grave y prolongada. Los
autores concluyen que estos resultados justican
el uso potencial de probióticos en casos de VVC
de gravedad leve a moderada, como adyuvante de
los antimicóticos o como medida preventiva en
mujeres con candidiasis vulvovaginal recurrente y
la necesidad de más estudios clínicos.
Otro grupo de probióticos que ha cobrado gran
interés el de los probióticos a base de levaduras y de
estos Saccharomyces boulardii y Saccharomyces
cerevisiae, sin duda, muestran las propiedades
más probióticas
24
. Gaziano et al.
13
realizan una
revisión sistemática para conocer la utilidad del S.
cerevisiae en el tratamiento de la VB y las VVC,
encontrando que la administración intravaginal
diaria de S. cerevisiae viva y, en menor grado, de
S. cerevisiae inactivada, provocó la eliminación
de C. albicans a niveles similares a los obtenidos
con uconazol. Además, en varios modelos
experimentales, se ha demostrado que S. cerevisiae
inuye en la respuesta inmunitaria del huésped
al aumentar la propiedad antimicrobiana de las
células polimorfonucleares (PMN)
28
. En la VB S.
cerevisiae se asoció con una marcada reducción de
la virulencia de Gardnerella, incluida la actividad
de sialidasa y la inhibición de la exfoliación de las
células epiteliales vaginales. Además, los efectos
mecánicos incluyen la interferencia directa de la
levadura con la adherencia de Gardnerella a los
tejidos vaginales y su capacidad para ejercer un
desplazamiento de las bacterias adheridas a las
células epiteliales vaginales o cervicales.
Conclusiones
Los estudios analizados muestran que los
probióticos pueden ser beneciosos en el
tratamiento de la vaginosis bacteriana y la
vulvovaginitis por cándida, dos de las infecciones
vaginales más comunes. El uso de probióticos
en el tratamiento de la vaginosis bacteriana es
un enfoque complementario y limitado por la
evidencia actual, por lo que se recomienda su
uso en combinación con la terapia convencional,
que generalmente incluye antibióticos como el
metronidazol o la clindamicina. En el caso de la
vulvovaginitis por cándida el uso de probióticos
es una opción efectiva y segura como tratamiento
complementario y especialmente han probado
su utilidad en la disminución del número de
recurrencias de la infección. El probiótico más
utilizado en el tratamiento de las infecciones
vaginales es el Lactobacillus rhamnosus debido
a sus propiedades beneciosas para restaurar
el equilibrio bacteriano adecuado en la vagina.
En el futuro, se requiere una investigación más
profunda sobre la comunidad bacteriana presente
en la vagina para cultivar las bacterias que están
relacionadas con la vaginosis bacteriana y con la
falta de respuesta al tratamiento. Esto permitirá
analizar la resistencia a los antibióticos y establecer
nuevas estrategias terapéuticas alternativas que
sean más efectivas para disminuir los síntomas de
la VB y sus posibles complicaciones.
Revisión por pares
El manuscrito fue revisado por pares ciegos y fue
aprobado oportunamente por el Equipo Editorial
de la revista INSPILIP.
Disponibilidad de datos y materiales
Los datos que sustentan este manuscrito
están disponibles bajo requisición al autor
correspondiente.
Contribución de los autores
Las distintas fases de la investigación fueron
realizadas por los autores, que contribuyeron de
igual forma en todo el proceso.
Fuente de nanciamiento
Se trabajó con recursos propios de los autores.
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Conicto de intereses
Los autores declaran que no tienen conicto de
intereses.
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