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Revista Ecuatoriana de Ciencia, Tecnología e
Innovación en Salud Pública
Código ISSN 2588-0551
Revista cientíca INSPILIP - Volumen 7 - Número 23 - Septiembre - Diciembre 2023
https://www.inspilip.gob.ec
Abstract
Introduction. The dangerous abbreviations not
allowed used in the record of the Clinical History,
due to an erroneous interpretation, could trigger
associated adverse events in health care. Methods.
Cross-sectional descriptive study, 15 786 cases
registered in the Medical Records of General
Hospital of the South of Quito of 42 clinical and
surgical units were reviewed, the use of dangerous
abbreviations was included, the acronyms allowed
according to the regulations of the Ministry of
Public Health of Ecuador were excluded. The
information was consolidated in a database
in Excel 2017 format and the compliance and
frequencies of abbreviations used with the SPSS
Version 22.0 program were analyzed. Results.
69,84 % (n=11 026 services) complied with the
proper use of allowed abbreviations, the clinical
area with 74,9 % and the surgical area with 62,62
%. 6,199 dangerous abbreviations were found, the
most frequent being “(…) FR, FC, LPM, RPM,
TA, TAM, RX, GSRN, CD4, M2, CD8, ASC, ECG,
AQX, NPO, VIH, BH, FUM, HTA, RHB, SAT, GSM,
TAC, RHA, DH, RP, APP, AM, TTO, IDG (…)”.
Conclusions. Percentages of higher compliance
were determined in the clinical units, followed by
the surgical ones. The abbreviations used in the
records of the Clinical Histories are not included
in Ministerial Agreement 00000115, Patient Safety
Manual - User, of the Ministry of Public Health of
Ecuador
Keywords: Abbreviations as Topic, Systematized
Nomenclature of Medicine; Patient safety, Accident
prevention, Health Care Quality Assurance,
Health Care Quality Indicators.
Introducción
El peligro que entraña el redactar y comunicar
actos médicos en componentes de los diferentes
documentos que integran la Historia Clínica, con
uso y abuso de ciertas abreviaturas preocupó a
las organizaciones a nivel mundial, que velan por
la seguridad del paciente como la Organización
Mundial de la Salud, la Agency for Healthcare
Research and Quality, el National Quality Forum,
la Joint Commission International, Acreditación
Canadá internacional, entre otras; el riesgo de
error es mayor en los textos escritos a mano pero
también puede ocurrir en materiales impresos o
electrónicos, por lo que se debe evitar el uso de
abreviaturas peligrosas en todos los casos (1-4).
La forma en que el médico documenta la
atención clínica de los problemas, necesidades,
diagnósticos, tratamientos, controles, pueden
producir errores en diferentes fases como por
ejemplo de prescripción física o electrónica
ligados a la designación de dosis o a la vía de
administración (5,6), las consecuencias incluyen
mayor estancia hospitalaria, intervenciones
médicas adicionales, lesiones graves en los
pacientes con aumento de la morbi-mortalidad y
gastos en los sistemas de salud (7), factores que
contribuyen son: la sobrepoblación de pacientes,
el esfuerzo por reducir el tiempo de espera en la
atención de pacientes, los cambios de turnos, la
existencia de condiciones extremas en un período
muy corto, el cuidado simultáneo de varios
pacientes con distintas complicaciones, la alta
carga de medicamentos administrados, la falta
de conocimiento del historial médico completo
de los pacientes donde se incluyen alergias,
medicamentos concomitantes, enfermedades de
base, pacientes con polifarmacia, etc. (8).
En el Ecuador varios hospitales públicos y privados
de segundo nivel (9-14) elaboraron el Acuerdo
Ministerial 00000115 Manual de Seguridad del
Paciente- usuario, 2016 del Ministerio de Salud
Pública (MSP), en el que consta la descripción de
las prácticas seguras acorde a la norma dispuesta
por el ente rector, una de ellas es la práctica segura
asistencial denominada Control de Abreviaturas
Peligrosas. La no responsabilidad de acatar esta
disposición podría desencadenar en eventos
adversos asociados a la atención de salud. La
redacción de la Historia Clínica con abreviaturas
peligrosas permitirá fomentar la inseguridad de la
atención que incluye al paciente o al usuario.
El método de control del registro de abreviaturas
peligrosas garantiza una mayor legibilidad y
estandarización de los parámetros. Se debe evitar
el uso de manera especial de las abreviaturas
que pueden dar lugar a confusión, ejemplo AZT
(zidovudina, azatioprina, azitromicina); DFH
(difenhidramina, difenilhidantoín). Cada país
dispone de listados de las abreviaturas autorizadas
(15).
La incorporación en la atención del paciente de
las prescripciones electrónicas y herramientas de
apoyo a las decisiones son una buena oportunidad
para reducir el uso de abreviaturas confusas.
Se proyecta a estandarizar la utilización de
abreviaturas permisibles en los procesos de
atención para evitar confusiones y errores que
afecten a los pacientes. Para lo cual se requiere
establecer y socializar el listado de abreviaturas
y símbolos autorizados para los establecimientos
de salud.
El objetivo de la investigación fue caracterizar
y evaluar el uso de abreviaturas peligrosas en
los servicios clínicos y quirúrgicos del Hospital
DOI: 10.31790/inspilip.v7i23.459