
4
Código ISSN 2588-0551
Revista cientíca INSPILIP - Número Especial, Noviembre 2023
https://www.inspilip.gob.ec
obstruida, seguido de la inación de un balón para
dilatar la arteria y restablecer el ujo sanguíneo. En
algunos casos, se puede colocar un stent en la arteria
para mantenerla abierta (23). Por otro lado, el bypass
vascular implica la creación de una nueva ruta para el
ujo sanguíneo mediante la utilización de un injerto,
generalmente una vena o un vaso sintético, para
desviar la sangre alrededor de la obstrucción (24).
Los resultados de la revascularización en pacientes en
diálisis pueden variar según diversos factores, como
la gravedad de la enfermedad arterial periférica, la
ubicación y extensión de la obstrucción, la presencia
de enfermedad concomitante y la experiencia del
equipo médico (21). Algunos de los resultados que se
evalúan incluyen; la tasa de éxito del procedimiento,
incidencia de infecciones, tasa de amputaciones
adicionales, complicaciones perioperatorias:
Por ello, la elección de la técnica de revascularización
dependerá de la evaluación individualizada de
cada paciente, considerando la gravedad de la
enfermedad arterial periférica, la anatomía de los
vasos sanguíneos y las comorbilidades presentes. Los
resultados de la revascularización pueden mejorar
la perfusión sanguínea en las extremidades, aliviar
los síntomas asociados y preservar la función y la
calidad de vida de los pacientes en diálisis (25).
Por otro lado, la amputación es un procedimiento
quirúrgico para extirpar total o parcialmente una
extremidad en presencia de complicaciones vasculares
graves, como enfermedad arterial periférica avanzada
o infecciones graves e intratables (26). En pacientes
en diálisis, la amputación puede considerarse como
una opción terapéutica cuando otras alternativas,
como la revascularización, no son factibles o no se
espera que sean efectivas. La decisión de realizar
una amputación en estos pacientes debe basarse
en una evaluación multidisciplinaria cuidadosa,
que involucre a especialistas en cirugía vascular,
nefrología y otros profesionales de la salud (27).
En pacientes en diálisis con complicaciones
vasculares, la amputación puede considerarse como
una opción terapéutica cuando otras intervenciones,
como la revascularización, no son factibles o no se
espera que sean efectivas. Sin embargo, la decisión
de realizar una amputación en estos pacientes
debe basarse en una evaluación cuidadosa de las
indicaciones y consideraciones pertinentes (28).
Las indicaciones para la amputación en pacientes
en diálisis varían según la gravedad y extensión de
la enfermedad vascular periférica, así como la
presencia de complicaciones asociadas. Algunas
indicaciones comunes pueden incluir; isquemia
grave, infecciones recurrentes, dolor intratable
y riesgo de sepsis (29-32). Al considerar la
amputación como opción terapéutica en pacientes
en diálisis, es importante tener en cuenta ciertas
consideraciones especícas. Estas consideraciones
pueden incluir, evaluación multidisciplinaria,
estadísticas de supervivencia y calidad de vida,
rehabilitación y cuidados posteriores (33-35).
Las complicaciones vasculares son comunes en
pacientes en diálisis y pueden tener consecuencias
clínicas signicativas. La incidencia y la gravedad
de estas complicaciones varían según varios
factores, incluyendo la presencia de enfermedad
arterial periférica, la duración de la diálisis y la
presencia de comorbilidades como la diabetes
mellitus. Comprender la incidencia y las
consecuencias clínicas de estas complicaciones
es fundamental para la adecuada atención y
manejo de los pacientes en diálisis (36). La
incidencia de EAP en pacientes en diálisis es
signicativamente mayor en comparación con la
población general. Se estima que más del 50 % de
los pacientes en diálisis presentan algún grado de
EAP (37). La presencia de EAP en pacientes en
diálisis conlleva diversas consecuencias clínicas.
Dentro de las mismas se pueden incluir;
claudicación intermitente, úlceras y heridas
crónicas y amputaciones. Además de la EAP,
otros tipos de complicaciones vasculares pueden
ocurrir en pacientes en diálisis. Estas incluyen
la formación de aneurismas, estenosis vascular,
trombosis y complicaciones relacionadas con
los accesos vasculares utilizados para la diálisis,
como los catéteres venosos centrales y las
fístulas arteriovenosas (38). Las complicaciones
vasculares en pacientes en diálisis tienen un
impacto signicativo en la morbimortalidad de esta
población. Además de las consecuencias físicas
y funcionales mencionadas, las complicaciones
vasculares se asocian con un mayor riesgo
de eventos cardiovasculares, como infarto de
miocardio y accidente cerebrovascular. También
pueden resultar en hospitalizaciones prolongadas,
mayor necesidad de intervenciones quirúrgicas
y un mayor costo del cuidado médico (39).
Por ello, la identicación y comprensión de los